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TRANSFORMACIÓN DIGITAL. AHORA O NUNCA!!!

En palabras simples, transformación digital tiene que ver con las oportunidades y amenazas que surgen a raíz de la aparición de nuevas tecnologías, por tanto, inducen necesariamente cambios relevantes en las personas, en sus organizaciones y sus modelos de negocios. Entonces, se trata de la reorganización de las empresas para adaptarlas a las necesidades que se están presentando y que se presentarán en el futuro. Esto incluye, por supuesto, toda la cadena productiva de la empresa con el objetivo de buscar, a través de la digitalización, ventajas que permitan ser competitivos en el largo plazo. En consecuencia, no se trata de la tecnología utiliizada (Web, redes sociales, big data, la nube, Internet, etc), si no de cómo esta se utiliza para lograr ciertos objetivos y eficientar procesos que permitan, por ejemplo, disminuir considerable y consistentemente la estructura de costos de una empresa, encontrar la manera de hacer algo como nadie más lo hace, mejorar la accesibilidad de clientes a los productos o servicios, captar nuevos clientes en zonas geográficas que tal vez jamás pensaste podrías llegar, entre muchas otras posiblidades de mejora.

Una empresa que no se está digitalizando más temprano que tarde va a perder competitividad y cuando quiera reaccionar, será un punto de no retorno llevándola a la desaparición, aunque en la actualidad esté gozando de buena salud y rentabilidad. Lo que sucede en la realidad es que ingresan nuevos competidores a la industria con estructuras de costos muy eficientes y una oferta sumamente atractiva, con precios que no es posible llegar para las empresa tradicionales porque sus procesos productivos tienen una pesada estructura de costos. Si este ingreso se repite y se repetirá con más empresas hasta que el mercado logre el equilibrio, será cada más más difícil para las empresas establecidas competir sin una propuesta de valor que haga frente a estos nuevos actores que ingresen al mercado.

Uno de los principales errores de las empresas es pensar que por el hecho de tener su página web y presencia en redes sociales, ya están incorporando la transformación digital a sus procesos, sin embargo, solo es una muy mínima parte de la digitalización que tienen relación con acciones de marketing digital cuyos objetivos son muy diferentes y por tanto lejos de ser competitivos. O bien, en el caso de las Pymes creer que no es posible asignar recursos para la “riesgosa” innovación, creer que eso es tirar el dinero a la basura para privilegiar aquellas actividades que por años han mantenido y probablemente estén más cerca de la obsolescencia que de la eficiencia, es el error más grosero que se puede cometer. La innovación disruptiva es la puerta de entrada a la digitalización y todas las empresas, inclusive las Pymes, deberían tener prespuestos para innovación a través de un equipo intengrante de profesionales en la planilla de la empresa o a través de la externalización vía un experto en la materia. Atreverse a innovar es la clave de la transformación digital. Es muy probable que se comentan muchos errores, sin embargo, que aciertes en un proceso compensará todos los fallos que se pueda comenter. Un tercer error habitual, es buscar retornos inmediatos de la inversión en transformación digital y esto no es así, porque se trata de un proceso lento y progresivo en que la empresa deber ir adaptándose a su nueva forma de hacer negocios, a su nueva forma de producir sus productos o servicios o a cualquier nuevo proceso que la innovacion le permita para obtener esa ventaja competitiva que lo hará no solo sobrevivir, sino que competir para crecer y mejorar su cuota de mercado.

Hablar de transformación digital, también tiene que ver con involucrar a toda la organización en ello y los empleados de la empresa no son la excepción en este proceso, que todos hablen el mismo idioma y dejar de verlos como potenciales traidores es una misión que concierne a los dueños, a los ejecutivos que encabezan la organización o están llevando a cabo el proceso de transformación , porque es frecuente escucharlos decir que no quieren que sus empleados participen del procesos dado que “es probable que se vayan y con ellos se lleve parte de la estrategia, porque así son los empleados, se van más temprano que tarde”, no es el foco que se necesita definitivamente. También es muy común entre los ejecutivos temer por lo que sus empleados puedan decir en sus redes sociales en contra de la empresa, cuando muy por el contrario, los empleados deben ser el estandarte que porte la buena nueva de la transformación digital que se está llevando adelante. Y si sucede lo que tanto se teme, que efectivamente los empleados estén hablando mal de su propia empresa o emitan comentarios negativos en sus redes, el problema claramente no es del empleado, sino de quienes lideran la organización.

Diferencia entre transformación digital y marketing digital

Ambos conceptos aunque complementarios, difieren en el fondo. Tal como se mencionó antes, creer que hacer marketing digital (Web, mailing, SEO, SEM, RRSS, Métrica, Contenidos, etc.) es la forma de llevar a cabo el proceso de transformación en las empresas, no es correcto. El marketing digital es una pequeña parte de lo que las organizaciones necesitan, es más bien parte de la estrategia comercial que se levante para apoyar los procesos de comercialización y captación de clientes. La transformación digital es más profunda y se enfoca en la estructura organizacional de una empresa, en mejorar procesos en toda la línea productiva o cadena de valor, desde el ingreso de mercaderías hasta el servicio post venta, pasando por operaciones, salida de productos o servicios y la propia comercialización, todo en busca de innovaciones que permitan mejorar considerablemente algo de esta línea que en definitiva provea de una ventaja competitiva para, que en primer lugar, permanecer en la industria y luego generar un crecimeinto sostenido en el tiempo.

Fuente: Juan Merodio. @juanmerodio en sus redes sociales.